Los días siguen su curso normal, y el tiempo mantiene su majestuosidad y poder. Se necesita tener una buena vista del día siguiente para saber con que enfrentarse. Que decir, y más que todo, defender lo que uno siente de verdad. Son cosas que se aprenden a los coñazos preferiblemente. Ese tipo de golpes que te dejan un dolor intermitente en la sien... Este tipo de cosas que se logran después de secar muchas lagrimas y pensar en cosas distantes e imposibles. A veces tengo mucho miedo de que la luna se halla apoderado de todo lo que es bueno y me hace sonreír... a veces quisiera reprocharle su negligencia como mensajera. Por no darme seguridad y apoyo en momentos de gran duda... Todo eso lo expreso teniendo en cuenta, que para mi es imposible odiarla. Por todo lo que me recuerda, por todo lo que representa. Por todas las palabras lanzadas al viento. Donde al viento pertenecen. Y caen en los oídos de la persona indicada... aquella que esta a mi lado y me hace sonreír de veras.
Y ahora predominan los días en los que el sol no deja de iluminarlo y verlo todo. Sintiendo también su presencia cansona y sus malos ratos. Volteándole la mirada con todo el desanimo que inspira verlo y tenerlo de frente. Aun así se siente el frío y las ganas de mejorar. Pensar en frió con una razón predilecta y buscar esas manos frías que con tanto esmero y cariño (y paciencia) sostienen las mías. Como también es increíble contar las veces que me e equivocado de actos, y de los golpes de experiencia que se propinan en mi cabeza... El golpe es duro, pero el dolor y el morado valen la pena. Se que todo a nuestro alrededor vale la pena. Y se también que quiero luchar por ello.... Me nace ese sentimiento y nunca los detengo...
Tengo dudas en mi mente que me hacen sentirme mal nuevamente, tengo un cerebro y una forma de analizar las cosas demasiado pesimista (con la excusa de ser realista) y también toneladas de malos ratos que quisiera borrar. Tengo un celular que me expresa día a día que sigo en este mundo y me toca ser responsable... Lo veo de frente todos los días, yo, un chico cercano a los 21 años,
Observo mi celular que me encierra es esta realidad. Observo al tiempo, figura que e aprendido a admirar. Y luego observo la foto del fondo de pantalla, una imagen que me muestra lo que realmente me hace feliz en este mundo... Y se renueva el deseo, de mantenerlo conmigo, a mi lado. Y sentirme completo y feliz.
